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Mañana de lunes. El sol entra por la ventana, la desvela, le alumbra la cara. Exactamente a cinco pasos de ella hay cinco botellas de cerveza vacías y a medio vaciar. Al lado de su cama, al lado del sol, esta el cementerio de cigarrillos que no deja de festejar un nuevo funebre cada tarde, otros cinco cadáveres de tabaco marchito.
Algunos libros también cubren su cuarto, algunas fotos. Piensa que tiene que levantarse. Puf. Inhala el aire contaminado de vicios, se sienta en su cama, vuelve a rescotarse con las palmas de las manos enterradas en su rostro. No recuerda haber tenido el sol nunca tan presente en la mirada.
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A cinco cuadras de su maldito sol, el quiere volver a dormir. De hecho, no recuerda haber dormido en días, volver es solo una esperanza. Inventa frases, palabras, algo que le llene la mañana, lo que para él es su noche. ¿Quién le asegura si el sol esta? Las persianas estan cerradas y por sus hendiduras hay signos de luz, pero ¿Quién le asegura que el sol esta? Lo acobija la lamparita del velador que agoniza en su tono sepia y lo mantiene somnoliento hasta que la mañana lo obligue a cerrar los ojos.
Él se llena de su ausencia, predice días cada vez más largos, los dientes atabacados de filosofia, pero la lengua vacía. Piensa en ella, debe estar despertandose; piensa como duerme, en como sus pestañas se chocaban con sus labios hace cinco noches. Ahora acaricia su foto con una mano, abraza el encendedor y el paquete de cigarrillos con la otra. Mira al techo. Mira sus manos. Recuerda el punto exacto donde la acústica de su pieza hace que la música suene mejor. Y mira la guitarra, abandonada. Piensa en sus padres, piensa que no se escuchan, piensa que no lo escuchan.
Dios, la extraña. Y Dios esta ausente. Solo el y su paquete con cinco cigarrillos. Solo ella y sus cinco botellas de cerveza.
*
Les piden tiempo, les piden juventud, les piden etapas y vida. ¿Vida?. Alguna vez les pidieron pasos que no supieron andar, frases que sin saberlo les quedaban chicas. Les pidieron oportunidades que no quieren aprovechar.
Interminablemente,
injustamente.
Y él,
y ella
y nosotros, todos
caen, caemos.
Y el humano también cae
Puum!
Como una aguja en un desierto
Ssh... lo ois?
Se desmorona.
Y él
y ella
despiertan en lo incierto.
martes, noviembre 18, 2008
Cerocinco
Publicado por
Poly
en
10:14 PM
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martes, noviembre 11, 2008
Day & Night
Se pone gris. Un poco bien,
un poco fria.
Se dirige con la certeza de un murcielago, con el corazón hastiado, ocultando el ala herida.
Ella camina, se seca los ojos y la nariz,
le muestra los dientes a la vida, mientras piensa en la soledad,
casi esta sola.
Pero igual, igual que antes,
la gente escupe lo que ella siente.
Pero igual que antes,
la gente sigue siendo gente y ella quiso cambiar.
El tiempo paso y todo lo que le pertenecia,
se puso verde y acuoso
- Que inutil soy a veces - siguió pensando - en esta pieza oscura, apagando las llamitas de las velas con los dedos, quejandome del ardor en las yemas, esperando a que se haga de día.
De día para qué?
Las llamitas de luz que bailan sobre la vela.... y después, la luz total.
Cegadora.
El falso foco de brillo.
Y después del dia que?
Vuelve a mostrar los dientes, de tanto en tanto el reflejo la confunde, entonces ya es tiempo de hundirse en su propia retina buscando un trozo de pasado, para suspirar y poder sonreir.
Pluf! La vela cayó. La llama se apagó.
Hace frio de nuevo.
Publicado por
Poly
en
3:22 PM
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domingo, noviembre 02, 2008
Abandonandonos
Lo tuvimos todo, nena, hasta sueños. Esa tarde, tal vez noche, lloramos -las lágrimas desprendiendose de los ojos, cayendo por las mejillas, buscando tu boca- y acompañamos el decorado gris, a Is This Desire que no se atrevía a terminar; fue un rumbo no planeado, arrinconando la sonrisa venidera en un callejon sin salida, en este embrollo karmico donde vienen las palabras cuando nadie las escucha. Mi boca ya te extrañaba, vos no me mirabas.
Lo prohibido, lo excitante, la adolescencia ya no eran antojos, eran frases hechas de lo vivido, un Ruby Tuesday que nos decía adios.
Entonces pienso, me siento a mirar la pared y pienso: en 80 años recordaré tu voz, tu piel, tu cama y tu rostro empapado, hasta que estemos fuera tiempo, las dos, perdidas.
Publicado por
Poly
en
10:38 PM
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