viernes, agosto 22, 2008

Saliste del amanecer.

Cuando todavía se podía decir que mis sueños estaban intactos y mis preocupaciones eran verme mala y punki un viernes a la noche, me acuerdo que tu pelo rubio se reposaba en mis piernas y eso era practicamente lo único que nos importaba. Ser felices, ser felices como único recurso de rebeldía contra la mediocridad que nos rodeaba.

Escuchabamos Viejas Locas y también Pj Harvey. Y crecimos. Y estabamos en Mar del Plata esa noche de julio, muriendo de hipotermia y abrazandonos, siempre juntas. jugando desnudas, bailando, bañandonos, vos borracha y yo vomitada.

Eras mi hermana, sos mi hermana. No sé donde estaras. Pero te extraño, nunca voy a entender por que mierda lo hiciste.