lunes, diciembre 10, 2007

El Juguete Rabioso


Antes de salir a la pieza ya soy actriz, escupo el corazón en la tierra que se me aplasta en las manos y el rocio que se mece en tus pies; el delineador de ojos es siempre negro, las polleras apenas me tapan las piernas, los ojos se me hunden hasta que en la calle ya no quede nada por explotar. Música y palabras que tejen lo que me pasa. Ladro y muerdo las paredes. NADA. Siempre nada, estoy podrida de que la nada sea estrella en este circo de espectadores sin rostro, de rasguñarme y que la piel no termine. Podrida, poesida por el hartasgo eterno. Esto no puede ser casualidad, cuando lloren sangre se van a enterar.