Estoy triste y no hay nada que pueda hacer para arreglarlo. Al menos que uno me consiga trabajo, o una maquina del tiempo. O una abuela nueva. O una vida nueva. O mejor aun: una familia con gente joven de 50 años enojada con Clarin. Que alguien me regale algo, estoy podrida de pedir momentos y amistades prestadas. Una vida donde pueda tener 19 años y ser como todas las chicas sensibles con fotolog de 19 años. Sin preocupaciones. Sin dobles sentidos. Sin explicar cada paso, sin justificarme por respirar. Una vida donde no exista la comida a mano a cada hora. Una vida con amigos palpables, conversaciones que se puedan escuchar, una vida lejos de este manicomio en el que cada vez me hunden mas.
¿Saben qué? Supuestamente yo tenía un gran futuro. Me lo decían maestros, me lo decían inclusive quienes nunca me quisieron. Supuestamente yo sabia, supuestamente me destacaba. Pero todo eso se fue a la mierda, como también me fui yo, como también cada dia se va mi cabeza. Porque entre pastillas, psicología ficticia, y palabras nulas, que se pierden en el aire porque nadie las escucha, no puedo vivir. Porque extraño, y mierda cómo, tener un padre que no me deje salir, una amiga que me pueda traicionar, personas que no hayan desaparecido. Pero no. Eso no existe más, soy una cretina que perdi lo poco que tenía, que perdi y me lo hicieorn perder porque el destino es un terrible forro. Entonces ahora tengo una hija a la que nunca le pude comprar nada, una familia que me odia sin motivo, un novio que nunca veo, unos amigos que tanteo por sus nicks. Y es injusto, porque ELLOS dijeron que tenía un gran futuro. Y ahora no solo no tengo un trabajo, ni nadie a quien pedirle plata para arreglarme algo tan basico como un par de anteojos, sino que ni siquiera puedo hablar porque todos se burlan de mi, de lo que creo, de lo que me gusta, de lo que amo.
¿Y ahora qué? a mi alrededor hablan de pastillas, de que no me esconda. Pero ellos no entienden la vergüenza, el orgullo mutilado. Estoy podrida de este vacío, ellos: el vacío. El que me hace recordar mi propia mierda, que no me deja huir, que se burla de todo lo que siempre anhele, de todo lo que amo. Todo tan junto, todo tan separado. Una cabeza complicada.
Mis palabras nunca llegan, mis intentos nunca son logros. Cada esfuerzo, cada movimiento, cada vez que intento alejarme, todo se extingue en esta realidad en la que no soy posible. Y todos triunfan, todos pueden cambiarse de carrera veinte veces, todos pueden estudiar, todos pueden tener padres con quienes discutir, amigos con quienes salir. Todos tienen su cuota de exito por si mismos, y yo no sé vivir el mundo. La puta vida (igual) a mi ni me deja entrar a esos cotidianos escenarios, están prohibidos para Poly. No puedo salir, entre las pastillas, la nula psicología, el miedo ajeno. No importa, nunca importo. El futuro hay que crearlo, me dijo un idolo de mi lejana adolescencia, pero es difícil con tu vida atada a una videocasettera que se rebobina constantemente.